Historia de los Mariachis en Colombia

El mariachi en Bogotá es una actividad económica informal, donde el interés lucrativo ha suprimido de forma gradual, la importancia de mantener estándares de calidad musical.

Aprender De oído es la base de la tradición del mariachi

y es la forma en que se hacía en los viejos tiempos.

La tradición oral continúa siendo el método principal

para aprender las sutilezas del estilo.

(Cano, 2010, p. 23)

Breve Resumen

Ha pasado medio siglo desde que inició el mariachi en Colombia como una actividad económica informal. La tradición que en un principio se logró imponer con tanta fuerza, a pesar de no ser una cultura propia, con el tiempo ha venido en decadencia a causa de los bajos estándares de calidad, la pérdida de identidad del género mariachi y de la competencia desleal que genera la informalidad artística, llevando así a monopolizar un mercado que en su mejor momento fue muy lucrativo.

Historia

Hace 20 años contratar un mariachi era un lujo que muy pocos podían adquirir, la oferta de artistas dedicados a esta actividad era muy poca. Si bien la historia se remonta a 50 años atrás, desde sus inicios en Bogotá, la época en la que tuvo mayor trascendencia musical se vivió hace 25 años, donde la demanda era mucha gracias a la popularidad que por este tiempo había ganado este género, por las influencias de la cultura mexicana a través de los medios de comunicación.

Sin embargo; con el tiempo y favorecido por el carácter informal de esta actividad que nunca ha contado con el apoyo gubernamental, la oferta de mariachi ha aumentado bajo un criterio de competencia desleal de precios, reducido a “quién da más, por menos precio”, dejando de lado el verdadero concepto de calidad musical, es decir, hoy en día muchos de los “músicos” que conforman un grupo de mariachi, no tienen un mínimo de conocimientos musicales para ser catalogados como tal.

En sus inicios, la oferta de mariachi en Bogotá, aunque poca, reflejaba lo transmitido por artistas provenientes de México y algunos colombianos que desarrollaron este oficio en México y Estados unidos, los cuales fueron mentores en la formación de buenos grupos de mariachi en la ciudad; por lo tanto se ofrecía un servicio de mayor calidad que así mismo era muy bien remunerado. De ellos se destaca Alfonso Regla, un pionero del mariachi en Colombia, quien sería el primero en crear un grupo de este género y daría origen al mariachi como espectáculo para amenizar en restaurantes y eventos sociales en Bogotá.

Los Pioneros

Alfonso Regla, un mexicano de nacimiento, llegó a Colombia en 1958 ya habiendo forjado sus conocimientos como mariachi en su país de origen. Años después, por sus propios medios y con gran dificultad formó su propio mariachi; era difícil encontrar los músicos, pero lo logró. Luego la idea empezó ser adoptada por más grupos dedicados a otros géneros, y fue así como se empezó a desarrollar “La playa” en un sector de la localidad de Chapinero, así lo expresó Regla (El Tiempo, 2007).

Desde sus inicios, este aprendizaje se dio entonces como resultado de una tradición familiar, un boca a boca que se fue transmitiendo entre generaciones y de aquellos que simplemente por gusto o necesidad, lo adoptaron como oficio. Por lo tanto, salvo algunas excepciones individuales, la enseñanza de los instrumentos fue empírica, sin métodos teóricos definidos y sin una enseñanza formal que respalde la práctica.

Al respecto, Romero (2009) encontró que:

“(…) en Colombia siempre ha sido la empiria, la suerte y la “herencia familiar” las que han estimulado, en su mayoría, los desarrollos musicales, y entre ellos lo que se haya hecho de la ranchera y mariachi. Y encima de todo, esos fundadores son relegados y desconocidos como lo hacía ver Alfonso Regla” (pp. 67, 68)

El aprendizaje de este oficio en Bogotá, no surgió entonces bajo una educación formal específica para este género, en especial para aquellos instrumentos típicos y característicos de México. Por ejemplo, la vihuela, un instrumento típico del mariachi, no era conocido en Colombia. Aún los trajes al principio debían ser traídos de México. Solo bastaba un poco de suerte para adaptarse y ejercer con éxito este oficio, pues la popularidad para este género mexicano ya estaba dada por los medios de comunicación.

Cada grupo se forma valiéndose de sus conocimientos, el aprendizaje se transmite, pero con el tiempo se ha ido perdiendo su identidad. Alfonso Regla declara que como muchos músicos, a él nunca se le ha reconocido su labor, pero si a otros Mariachis que lograron imponerse comercialmente, con un estilo propio que gustara a la gente (Romero, 2009). Los demás continúan luchando por sobrevivir en una actividad en la que abundan los malos competidores, aquellos que no hacen justicia a la verdadera imagen del mariachi.

Bajo estas condiciones, el oficio del mariachi se mueve en un mercado monopolizado, a manos de personas que captan mucha demanda con bajos precios, formando numerosos grupos improvisados de baja calidad, dando por sentado que lo importante es lucrarse. El aumento de grupos con estas características creó una tendencia social desfavorable, porque ahora los clientes pretenden pagar poco y obtener los beneficios que un mariachi de buena calidad ofrece.

“Alfonso Regla se queja de que muchos “pseudo-grupos” de mariachi están estafando a la gente incauta que contrata sus servicios, y vuelve nombrar al compositor y productor Ricardo Torres como un ejemplo de la forma como debe proyectarse hoy en día el mariachi en el país.” (Romero, 2009, P. 86)

El Mariachi Como Actividad

Desafortunadamente en Colombia no existe una entidad que regule esta actividad y en general los artistas no tienen apoyo gubernamental. Cuando no se cuenta con acceso a patrocinios, seguridad social y credibilidad financiera, la informalidad crece y aumenta la creencia de que el talento del músico no vale, en especial porque predominan estos grupos que ofrecen su trabajo a precios por debajo de los límites justos, porque el fin último es competir y ganar.

Al respecto del carácter informal que predomina en esta actividad, según los criterios de PÉREZ (2004), se puede afirmar que el mariachi en Bogotá no cuenta con las garantías básicas para el bienestar, en especial porque es una actividad no regulada y porque la mayoría de trabajadores vinculados a ella no cuentan con un ingreso adecuado, no tienen seguridad social, ni estabilidad.

Como en cualquier actividad informal, es común que se capte personal no capacitado, personas que acuden por necesidad o por falta de oportunidades, con el fin principal de ganar dinero. Ya no importa cómo se toque, no importa ser desleal entre colegas, ni con los clientes; las cifras y la abundancia de contratos es lo primordial.

De este panorama se rescatan algunos grupos como: El Mariachi Clásico Contemporáneo de Ricardo Torres, El Mariachi Mayoral, El Mariachi Real Scarpetta, El Mariachi Mi Ciudad, El Mariachi Contemporaneo de William Guevara, entre otros, que sobresalen por su alto nivel musical y por su participación en eventos de talla internacional y del medio audiovisual. Proporcional a su nivel musical, estos grupos manejan un presupuesto muy superior al de un grupo común; acceder a ellos, podría no ser la opción para muchos que acuden a este servicio para sus eventos sociales cotidianos, pero si para aquellos que pertenecen a la élite o que manejan intereses más corporativos que personales.

“En vista de la importancia del fenómeno mariachi y con el ánimo de colaborar en la profesionalización de los músicos, la alcaldía de Bogotá y el Instituto de Cultura y Turismo organizan desde 2002 el festival Ranchera al Parque, que reúne a sus mejores exponentes.” (Hernández, 2009)

A estos eventos asisten grupos reconocidos como los anteriormente mencionados, que ya cuentan con una trayectoria. Sin embargo, por ser este un mercado bastante desarticulado, por la competencia entre grupos y la existencia de varios gremios independientes; este evento perdió fuerza y se hizo cada vez menos frecuente. Por otro lado, para los grupos de mariachis que están del lado menos favorable de este mercado, son pocos los espacios proporcionados para que sea reconocida su labor.

En otros intentos por superar las barreras del empirismo que predomina en la formación del mariachi, se han realizado talleres en Bogotá de manera esporádica, impulsados en convenio con algunas fundaciones artísticas como La Fundación Gentil Montaña y la Fundación Universitaria Los libertadores, en los cuales se pretendía abordar conceptos técnicos musicales para la interpretación de este género. Sin embargo, el acceso a estas iniciativas privadas es muy limitado, bien sea por la falta de difusión mediática o ausencia de interés colectivo.

La colonización de la cultura mexicana en Colombia, como sucede en el caso del género del mariachi, es tan fuerte que la hemos adoptado, a tal punto que aún en algunas festividades públicas y privadas, se ameniza más con este género, que con música de nuestra propia tierra. De este origen se desprenden grupos y lugares reconocidos y otros no tanto, en especial porque no se ha hecho popular como tal el género como se conoce en México, sino que algunos han logrado imponer un estilo propio que comercialmente los ha beneficiado más, al fusionarlo con géneros más modernos.

El mariachi en Bogotá nunca ha contado con un apoyo gubernamental, por lo que se ha difundido a manos de los mismos músicos y familias que acogieron el género para hacerlo popular y darle el carácter de negocio que tiene hoy en día, no importando la ausencia de escuelas y patrocinios formales para este género. Esta informalidad ha llevado con el tiempo a la decadencia de gran parte de este gremio y es allí donde predomina la competencia desleal. Los grupos improvisados se hicieron dueños de la popularidad de este género para lucrarse, sin embargo sus servicios no son lo que uno esperaría de un mariachi. Es por eso que se hace popular hoy en día la mala reputación de los grupos de mariachi en Bogotá.

BIBLIOGRAFÍA

CANO, Natividad. Los Sonidos del Mariachi: Lecciones en la Interpretación Musical de Mariachi. [en línea]. Smithsonian Folkways Recordings, 2010. [Fecha de consulta: 20 de noviembre de 2014]. Capítulo II. Para Empezar: Aprendiendo a tocar la Música de Mariachi. Disponible en: <http://scribd.com/doc/164103066>

EL TIEMPO. Alfonso Regla: El Primer Mariachi [en línea] 29 de noviembre de 2007. [Fecha de consulta: 20 de noviembre de 2014] Disponible en: <http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3837892>

HERNANDEZ, Camilo. Colombia Canta Rancheras. El Universal [en línea] 19 de febrero    de 2009. [Fecha de consulta: 20 de noviembre de 2014]. Disponible en: <http://www.eluniversal.com.mx/internacional/60545.html>

PÉREZ, Francisco José. Documentos técnicos sobre mercado laboral. Informalidad Laboral En Las Trece Principales Áreas Y Ciudades Colombianas, 2001–2003 (Abril–Junio) [en línea] Bogotá: DANE, 2004. [Fecha de consulta: 20 de noviembre de 2014]. Disponible en: <https://www.dane.gov.co/files/investigaciones/empleo/mercado_lab_colombiano/analisis_informalidad_urbana.pdf>

ROMERO, Carlos Felipe. Colombia Siglo XX: Una Historia A Ritmo De Ranchera [en línea].  Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, 30 de octubre de 2009.
[Fecha de consulta: 19 Noviembre 2014]. Cap. III El Mariachi Colombiano. Disponible en: <http://repository.javeriana.edu.co/bitstream/10554/5234/1/tesis185.pdf>

Compartir...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someone

Somos el Mariachi Vargas de Bogotá, artistas comprometidos con nuestro trabajo, reciba una cordial bienvenida a nuestra página y esperamos sea de su completo agrado.

Publicado en Mariachis